En cualquier escuela que se precie el mejor y más preciado capital con el que cuenta es el capital humano, sus profesores.
Es cierto que en una escuela hay que valorar además de los profesores, las instalaciones y la organización de las clases, pero todo esto pasa a un segundo lugar si no existe empatía con el profesor.
A veces a los profesores nos gusta decir de nosotros mismos que somos un poco animadores, un poco psicólogos y a veces un poco payasos, pero sobre todo nos gusta decir que conseguimos ser amigos de nuestros alumnos.
Pero a pesar de todo lo dicho anteriormente no os recomendaríamos venir a nuestra escuela si no contaramos con los conocimientos y la experiencia suficiente para dar la clase que se nos encomienda. Estos conocimientos son el fruto de la docencia, los cursos y la asistencia a todo tipo de eventos con los que nos hemos formado los nueve años que llevamos trabajando en Alicante, y que nos avalan como la primera escuela que abrió con baile de salón deportivo en nuestra ciudad.